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Pablo Ostapovich: “Hay que aprender a adaptarse”

Por Emiliano Galli | LA NACION

Puede que sea la excepción que confirma la regla de que el industrial argentino, en estos tiempos, lamenta la pérdida de competitividad cambiaría  la inflación de los costos, la conflictividad de la mano de obra, la falta de diálogo con el Gobierno, las trabas y la administración del comercio exterior. O no. Lo cierto es que Pablo Ostapovich, presidente de Hormetal, una constructora industrial y de facilidades logísticas, cree que la cosa no va por el lado de la política, en una Argentina donde la burguesía está, como pocas veces, totalmente politizada.

"El empresario tiene que hacer negocios. Tiene que trabajar. Y no hablar de política. Es perder el tiempo", sentencia.

Hormetal, una de las empresas del Grupo Ostapovich, es una compañía plenamente integrada que descansa en un equipo de 600 personas, un nutrido staff de ingenieros y una fábrica de 30.000 metros cuadrados en la que por una puerta ingresan bobinas de acero y por la otra salen plantas llave en mano, desarmadas, que se montan en camiones y terminan siendo naves logísticas premium en Uruguay y Brasil. Es decir, es una exportadora industrial y de servicios (el montaje es clave), que se precia de internacionalizar valor agregado y empleo calificado en cada camión que sale de la planta.

"Estamos en el mercado hace 28 años. Desde la crisis de 2002 venimos creciendo y en 2009 vimos que era hora de salir. Empezamos a estudiar el Mercosur y en 2009 creamos una sociedad en Uruguay, a la que le exportamos", señala Ostapovich en diálogo con LA NACION.

-¿Qué exportan, precisamente?

-La obra completa, galpones de logística diseñados en nuestra planta, o prediseñados, de 10.000 metros cuadrados. Llevamos vendidos 150.000 metros cuadrados, son como 15 manzanas techadas (sonríe).

-¿Qué características tienen estos galpones y cómo lograron posicionarse?

-Son naves premium, de casi 14 metros de alto por 100 metros de largo. Tenemos muy buen precio para competir; de hecho ganamos muchas licitaciones... Somos competitivos porque logramos una integración completa, porque tenemos la mejor tecnología y los recursos críticos, que es la gente y el software, para fabricar todo lo que necesitamos, menos el acero.

-¿Y el tipo de cambio no es un problema?

-Está un poco más complicado ahora. Pero es algo que decidimos en su momento: quisimos ser empresarios exportadores. Ahora representa el 10% de nuestra facturación; en 10 años queremos que represente el 40 o 50 por ciento de nuestros ingresos. Y la verdad es que cuando te internacionalizás aprendés mucho.

-¿Qué aprendieron ustedes?

-Conocimos cómo es que compite el mundo, cómo trabajan competidores de Estados Unidos o China, que están presentes en Uruguay porque se está transformando en un polo logístico. Exportar nos ayudó a mejorar la logística: si acá te olvidás de algo, lo subís a un camión y listo. Pero cuando mandás 20 camiones a Campinas, en Brasil, a 2600 kilómetros de tu planta para instalar 45.000 metros cuadrados, los errores que podés cometer son menos. Exportar te ayuda a perfeccionarte.

-¿Ni siquiera exportando a Brasil el tipo de cambio es prohibitivo?

-Al menos por ahora...

-¿Cómo presupuestan en un marco de incertidumbre como el actual?

-Es parte del riesgo empresario.

-El tema energético, ¿es un problema?

-No tuvimos problemas.

-¿Y cómo se financian?

-Con financiamiento propio para transitar el crecimiento, y con créditos comerciales para algunas cosas. Pero la prefinanciación de la exportación es con recursos propios. Tengo montañas de hierro, que para mi son como dólares (ríe).

-¿Algún problema en la cadena de pagos?

-En exportación no hay problemas.

-¿Y con los proveedores?

-Ah, ahí sí: cash a los 7 días. Hace años es así con el acero de Ternium.

-Suena como un empresario oficialista. ¿Usted es kirchnerista?

(Serio) -No opino de política. Los empresarios tenemos que trabajar y adaptarnos. Las reglas las pone el gobierno de turno. Hay que quejarse menos y trabajar más. No hay que perder tiempo en lo que no se puede cambiar.

-¿Qué opina de la burguesía nacional?

-Cada uno sabe cómo manejar su compañía. Se percibe más la opinión de los que se quejan de la de muchos que trabajan y les va bien. Pero a nosotros nos admiran por nuestra gimnasia y nuestra cintura, por nuestra educación y la calidad de nuestra mano de obra que se adapta y sigue para adelante. El verdadero empresario es el que sabe adaptarse.

-¿Los brasileños son diferentes?

-El brasileño sí que trabaja. Es muy agresivo y tienen mucha ayuda para fabricar y exportar. Acá también hay ayuda, tal vez haya alguna crisis de comunicación y diálogo. Pero la Argentina creció mucho en estos años. Y el que se quejó y cerró perdió años de gloria. Hay que adaptarse. Hay que trabajar, invertir, pensar en "cómo hacer", y el Gobierno sólo tiene que legislar.

CRUZAR EL CHARCO

Las exportaciones de plantas y del servicio de montaje de estructuras industriales e instalaciones logísticas en Uruguay fue el primer paso de la firma en la exportación. Aquí, una de las plantas que construyen en Zonamérica, Montevideo.

Fuente: lanacion.com.ar
http://www.lanacion.com.ar/1549341-pablo-ostapovich-hay-que-aprender-a-adaptarse